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Escrito por : Maridalia Jimenez


Aunque ya estaba casada a los  24 años, decidí irme a Berlín sola por tres meses a hacer unas practicas profesionales. Estaba muy entusiasmada y ansiosa porque llegara el día de marcharme a la capital alemana, pero a la vez triste porque dejaba sólo a mi marido por 3 meses. Finalmente cuando llegó ese momento, empecé a cuestionarme ¿pero para que voy tan lejos a hacer unas practicas? ¿pero por que no las hago en mi ciudad al igual que mis compañeros? ¿que se me perdió en Berlín con lo cómoda que estoy en mi casa? ¿y si el sentimiento de soledad no me permite terminar con el programa de practicas? ¿y si mi matrimonio se acaba por yo estar de aventurera por el mundo?

Aún con todas esas preguntas rondando en mi cabeza, seguí adelante porque realmente me encanta viajar, aunque siempre lo había  hecho con mi marido o con mis padres o mi amiga, nunca sola. Vivir sola en Berlin

Al llegar a Berlín estaba todo muy nublado, en seguida me contaron que la ciudad esta casi siempre gris y yo en mi mente como buena caribeña solo pensaba; bueno esto es  deprimente, pasar días sin sentir el calor del sol y lejos de todo lo conocido… Traté de ver el lado positivo y me concentré en conocer la zona donde  iba a vivir, a establecer relación con mi compañera de piso, a ver como llegaba sola sin perderme en la ciudad a mi primer día de practica. Muchas veces pensaba en todas las cosas que a mi marido le hubieran gustado/odiado de Berlín.

Hablaba todos los días con mi esposo por Skype y él me motivaba a seguir adelante y a practicar mi Alemán, ya que aunque había hecho un curso de alemán básico 6 meses antes de llegar a Berlín, mi alemán era muy pobre y al principio pedía cosas y me daban lo que no era, no entendía nada. Cuando intentaba hablar alemán con la gente por la calle me di cuenta de que la mayoría de las personas comprendía de que era extranjera y que estaba haciendo un esfuerzo por hablar su lengua por lo tanto eran pacientes y amables conmigo. Cuando iba a comprar o buscaba un sitio y la gente me entendía y yo mas o menos los entendía a ellos para mi era como haber ganado una carrera de atletismo o de ciclismo. Tengo que confesar que el apoyo que mi esposo me daba a distancia era de gran ayuda para seguir adelante.

Vivir sola en Berlin

Creo que esos 3 meses viviendo sin mi marido, aunque el fue a verme en dos ocasiones, hizo que la relación se hiciera mas fuerte, al estar sola valoré aun mas el hombre que tenia a mi lado.

Por mi experiencia, creo que estas son los 5 cosas más importante que ayudó a que nuestra relación de pareja se mantuviera fuerte aunque yo estaba a más de 1,000 millas de distancia:

  1. Mantener la comunicación todos los días, aunque sea un hola como estas, como fue tu día

  2. La confianza por ambas partes

  3. Apoyar a tu pareja para que alcance sus metas, dándole palabras de animo todos los días

  4. No perder el buen sentido del humor

  5. Mantener la llama de la pasión viva a través conversiones eróticas

Para finalizar, lo que quiero transmitir contando mi experiencia viajando sola aunque esté casada, es que viajando sola ayuda a crecer como persona, a demostrarte de que puedes adaptarte a entornos diferentes a los que estas acostumbrada, a cuidar de ti misma, a seguir adelante a pesar de que la mente  intente que te quedes donde estas y no hagas nada. El estar casada no debe de ser una excusa para no viajar, ya que hay formas de mantener las relaciones de parejas a distancias, si hay amor…

Viajando sola a Berlin

Al final me enamore de Berlin a pesar de  su clima y fue  una ciudad perfecta para una chica vivir sola. Al igual que hizo que mi relación sentimental se hiciera más fuerte y valorara aún más al gran hombre que tengo a mi lado, que nunca me ha cortado las alas para yo hacer mis sueños realidad.


 

Y tú, ¿que más crees que ayuda a mantener la llama de la pasión viva a distancia?

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Author

Fashionista y viajera empedernida

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